Programa Fifty-Fifty
El programa Fifty-fifty consiste en un programa de intervención de salud comunitaria en adultos, cuyo objetivo es mejorar los hábitos de salud integral y poder definir un modelo de “buenas prácticas” de intervención en población adulta. En 2013 se firmó el “Convenio marco de Colaboración entre la AESAN, la Fundación SHE y la federación española de Municipios y provincias (FEMP) para promoción de la salud integral a través de programas de salud comunitaria” para la implementación en siete municipios del Programa Fifty-fifty.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en España y en todo el mundo. La obesidad, la alimentación no saludable, el tabaquismo, la inactividad física y la tensión arterial elevada son algunos de sus principales factores de riesgo.
Las intervenciones de promoción de la salud y prevención de las enfermedades, que inciden sobre estos factores modificables, son más eficaces cuando tienen un enfoque poblacional en vez de estar dirigidas solo a individuos. Estas intervenciones inducen cambios en el estilo de vida de la población que evitan el incremento de las principales enfermedades no transmisibles (ENT), como las cardiovasculares, reduciendo el impacto de las mismas.
En 2013 se firmó el “Convenio Marco de Colaboración entre la AESAN, la Fundación SHE y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para la promoción de la salud integral a través de programas de salud comunitaria “, y además un convenio con los Ayuntamientos de Barcelona, Cambrils, Guadix, Manresa, Molina de Segura, San Fernando de Henares y Villanueva de la Cañada para la realización de un Programa de intervención en adultos de salud comunitaria, el Programa Fifty Fifty, con el objetivo de mejorar los hábitos de salud integral y poder definir un modelo de “buenas prácticas” de intervención en población adulta.
Las intervenciones de promoción de la salud cardiovascular (práctica regular de actividad física, una alimentación saludable, no fumar, no tener exceso de peso y mantener valores normales de tensión arterial) pueden reducir hasta en un 81 % el riesgo relativo de mortalidad por cualquier causa. Son más eficaces cuando tienen un enfoque poblacional en vez de estar dirigidas solo a individuos, ya que ayudan a evitar el incremento de las principales Enfermedades No Trasmisibles (ENT), como las cardiovasculares.
El objetivo de la intervención es mejorar la salud integral en personas adultas de 25 a 50 años ayudándolas a corregir sus hábitos de salud y autocontrolar los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular: alimentación no saludable, sobrepeso/obesidad, sedentarismo, tabaquismo y tensión arterial elevada.
La hipótesis del Programa Fifty-Fifty consiste en capacitar a los adultos en conocimientos, habilidades y actitudes sobre un estilo de vida saludable, entre iguales, para mejorar sus hábitos de salud cardiovascular y el autocontrol de los factores de riesgo.
El Programa Fifty-Fifty tiene un diseño de estudio de intervención multicéntrico aleatorizado y controlado, dirigido a personas entre 25 y 50 años y con al menos un factor de riesgo: hipertensión, sobrepeso u obesidad, ser fumador o sedentario.
Para captar a los participantes se realizó una sesión de información. Las personas que cumplían los criterios de inclusión asistieron a 6 talleres formativos sobre diferentes aspectos como motivación del cambio, gestión del estrés, alimentación saludable, entre otros. Tras ellos se realizó una segunda valoración con aleatorización, asignando un grupo de Intervención y el resto al grupo Control.
La intervención consistió en la celebración de reuniones donde explicaron las mejoras en sus hábitos saludables y las dificultades encontradas. El programa constó de un seguimiento total de 24 meses, durante los que se realizaron cuatro evaluaciones.
El resultado principal se midió a través del cambio medio en tensión arterial, ejercicio, peso, alimentación y tabaco (Fuster BEWAT Score, FBS) en una escala simple de 15 puntos para el seguimiento de los cambios globales en los comportamientos saludables y factores de salud cardiovascular del estudio.
Se obtuvieron datos antropométricos, socioeconómicos, y de hábitos saludables, estos últimos por medio del Cuestionario del Fuster-BEWAT score, y otros cuestionarios validados. También se midieron los cambios medios en estas variables. Además, se evaluó si había un efecto dosis-dependiente de la intervención clasificando a los componentes del grupo de intervención en dos grupos, de alta y baja adherencia
Tras las dos valoraciones 543 personas fueron incluidas en el estudio, distribuidos entre los siete municipios, y asignadas de forma aleatoria al grupo control (266) y al grupo intervención (277).
La edad media de los participantes (71 % de mujeres) fue 42 años, y la media de la puntuación del FBS al inicio del programa fue 8,42puntos. De los 543 participantes, 87 (26 del grupo de intervención y 61 del grupo control) abandonaron el proyecto durante el desarrollo de este.
Tras impartir los talleres educativos iniciales, la puntuación en el FBS aumentó en la muestra total. Sin embargo, tras el año de dinámicas de grupo, solo el grupo de intervención mostró una mejoría significativamente mayor en la puntuación global del BEWAT en comparación con el grupo control. Por el contrario, el grupo control no continuó la mejora e incluso disminuyó la puntuación del score tras la finalización de los talleres.
Se observó que el efecto de las dinámicas de grupo parece ser dosis-dependiente para el componente de alimentación, y el decremento en la circunferencia de la cintura.
La intervención de apoyo entre iguales mejora los comportamientos saludables de los participantes del programa y el cambio de hábitos relacionados con la salud cardiovascular. Esto justifica la implantación a gran escala de un programa de estas características.
El FBS se muestra como una valiosa herramienta como elemento de medición y efecto motivador en los participantes, además de facilitar la reproducibilidad del programa.
Para la buena implementación del programa es necesario contar con compromiso de las instituciones implicadas, y gestionar recursos económicos y humanos suficientes.
Los coordinadores municipales son una figura clave para el éxito del programa, como facilitadores y nexo entre los participantes, por lo que deben tener las habilidades sociales y organizativas necesarias.
El Programa Fifty-Fifty es fácilmente reproducible en cualquier municipio, así como en entornos de trabajo o en otras instituciones. Para asegurar el éxito es necesario analizar el contexto en el que se quiere hacer y adaptar el programa.