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Adición de vitaminas, minerales y otras sustancias a los alimentos

 

26/04/2019

En la fabricación de alimentos puede utilizarse una amplia gama de nutrientes y otros ingredientes, como las vitaminas y minerales, incluidos los oligoelementos, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, las fibras y diversas plantas y extractos de hierbas, sin que esta lista tenga carácter exhaustivo.

Los operadores alimentarios  añaden vitaminas y minerales a los alimentos con diversas finalidades, entre ellas para restituir su contenido cuando ha quedado mermado durante el proceso de fabricación, almacenamiento o manipulación, o para darles un valor nutricional semejante al de los alimentos de los que pretenden ser alternativas.

En circunstancias normales, una dieta adecuada y variada puede proporcionar todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo y mantenimiento de un organismo sano. Sin embargo, los estudios demuestran que esta situación ideal no se da en la práctica para todas las vitaminas y minerales, ni para todos los grupos de población. Los alimentos con vitaminas y minerales añadidos parecen aportar una contribución apreciable a la ingesta de tales nutrientes y, por tanto, puede considerarse que contribuyen de manera positiva a la ingesta general de nutrientes

El Reglamento (CE) Nº 1925/2006, de 20 de diciembre regula la adición de vitaminas y minerales a los alimentos y la utilización de otras determinadas sustancias o ingredientes que contienen sustancias distintas de las vitaminas o los minerales, cuando se añaden a los alimentos o se usan en su elaboración en condiciones tales que supongan la ingestión de cantidades que superen ampliamente  las razonablemente previsibles en las condiciones normales de consumo de una dieta equilibrada y/o variada o que representen por otros motivos un riesgo potencial para el consumidor.

Las disposiciones del citado Reglamento relativas a las vitaminas y los minerales no se aplican a los complementos alimenticios reguladas por  la Directiva 2002/46/CE, incorporada a nuestro ordenamiento jurídico interno mediante el Real Decreto 1487/2009, pero sí lo hace el artículo 8, Sustancias sujetas a restricción, prohibición o control comunitario del capítulo III ADICIÓN DE OTRAS DETERMINADAS SUSTANCIAS del Reglamento (CE) Nº 1925/2006.

El anexo I del Reglamento establece la lista de vitaminas y minerales que se pueden añadir a los alimentos.

El Anexo II establece  las fuentes de vitaminas y minerales que se pueden añadir a los alimentos.

El anexo III establece las sustancias cuyo uso en los alimentos está prohibido, restringido o sujeto a control comunitario.

Legislación


La Comisión Europea ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea del día 25 de abril el Reglamento (UE) 2019/650 de la Comisión de 24 de abril de 2019 que modifica el anexo III del Reglamento (CE) nº 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo relativo al Yohimbe [Pausinystalia yohimbe (K. Schum) Pierre ex Beille] por el que prohíbe el uso de corteza de Yohimbe y sus preparados procedentes de Yohimbe [Pausinystalia yohimbe (K. Schum) Pierre ex Beille] en alimentos.

La corteza de yohimbe había sido considerada en 2015 como una sustancia que tenía que estar sujeta a control de la UE, por lo que debían presentarse datos para poder ser evaluada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Dado que las partes interesadas no han presentado, en el plazo establecido, a la Autoridad, ningún dato científico que acredite la seguridad del Yohimbe [Pausinystalia yohimbe (K. Schum) Pierre ex Beille], con este reglamento se prohíbe el uso de la corteza de yohimbe y sus preparados en alimentos, mediante su inclusión en la lista de sustancias prohibidas de la parte A del anexo III del Reglamento (CE) nº 1925/2006.

Este Reglamento entra en vigor el 15 de mayo de 2019.


La Comisión Europea ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea del día 25 de abril el Reglamento (UE) 2019/649 de la Comisión, de 24 de abril de 2019, que modifica el anexo III del Reglamento (CE) n° 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que se refiere a las grasas trans, que no sean las grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal, limitando su presencia en los alimentos a un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa.

El 4 de diciembre de 2009, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) dictaminó que la ingesta de ácidos grasos trans debe ser lo más baja posible.

La Comisión Europea realizó un informe en 2015 sobre las grasas trans, en el que se recordaba que las enfermedades coronarias son la principal causa de muerte en la Unión Europea y que una elevada ingesta de ácidos grasos trans aumenta fuertemente el riesgo de sufrir cardiopatías, más que cualquier otro nutriente por unidad de calorías, concluyendo que se debería establecer un límite legal para las grasas trans de producción industrial en los alimentos.

El 15 de mayo de 2018, la Organización Mundial de la Salud pidió que se eliminaran las grasas trans en la producción industrial del suministro de alimentos.

Finalmente, la EFSA volvió a concluir en junio de 2018 que la ingesta alimentaria de ácidos grasos trans debe ser lo más baja posible, iniciándose a continuación los trabajos de preparación del proyecto de reglamento.

El alcance del Reglamento se refiere a las grasas industriales y excluye las grasas presentes de forma natural en las grasas de origen animal, estableciendo un límite no superior a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa. Afecta a los alimentos destinados al consumidor final y a los alimentos destinados al suministro a minoristas. También establece la obligación de transmitir información entre operadores, sobre los niveles de grasas trans, cuando se supere ese límite, para garantizar así su cumplimiento en el producto acabado.

Este reglamento entra en vigor el 15 de mayo de 2019, pero permite un periodo transitorio de dos años, hasta el 1 de abril de 2021, para que las industrias puedan adaptarse a este límite.