La directora ejecutiva de la AESAN, Ana López-Santacruz Serraller, interviene en las jornadas Comer sano no es un tema menor. Regulando la publicidad de los alimentos no saludables.
Publica: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
Fecha: 02 marzo 2026
Sección: Seguridad Alimentaria

La directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Ana López-Santacruz, ha intervenido en las jornadas Comer sano no es un tema menor. Regulando la publicidad en los alimentos no saludables, celebradas en el Congreso de los Diputados.
Un acto que ha sido inaugurado por el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, quien hace unos días anunciaba que el ministerio que dirige prohibirá la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años. En este sentido, durante su intervención, Bustinduy ha advertido de que estas bebidas son consumidas por casi un 40% (38,4%) de los jóvenes de entre 14 y 18 años, así como de los efectos nocivos que suponen para su salud.
El dato lo arroja la encuesta ESTUDES que elabora anualmente el Ministerio de Sanidad con el objetivo de conocer la situación y las tendencias del consumo de drogas y otras adicciones entre los estudiantes que cursan Enseñanzas Secundarias. Este estudio refleja que 4 de cada 10 adolescentes encuestados consumen bebidas energéticas y que su consumo tiene una mayor incidencia entre los chicos (45,7%) que entre las chicas (31%). Además, el informe revela que un 15% de estos adolescentes mezcla las bebidas energéticas con alcohol, una práctica que multiplica los riesgos para la salud.
A lo largo de las jornadas, personas expertas en el ámbito de la salud y la nutrición, así como de entidades científicas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la AESAN, han advertido de los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas y los efectos negativos sobre la salud de los más jóvenes. La ingesta regular de bebidas energéticas se ha asociado a sobredosis de cafeína, hipertensión, pérdida de masa ósea y osteoporosis, y otras enfermedades cardiovasculares, además de señalar que un consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos fisiológicos no deseados que van desde la alteración del sueño hasta efectos psicológicos y alteración del comportamiento.
Por ello, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 plantea prohibir la venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años, y ampliar esta prohibición a los menores de 18 años en el caso de bebidas con más de 32 mg de cafeína por cada 100 ml. Una medida que cuenta con el apoyo de 9 de cada 10 personas según el último barómetro de la AESAN sobre estos productos. “Lo que proponemos no es otra cosa que proteger a los niños, niñas y adolescentes de riesgos muy claros para su salud que se están asentando como normales como consecuencia de estrategias comerciales”, ha subrayado Bustinduy.
Publicidad de alimentos no saludables
Respecto a la prohibición de la publicidad de alimentos con perfiles nutricionales poco saludables dirigida a menores, Ana López-Santacruz ha manifestado que “es una obligación ineludible para los poderes públicos” debido a la “amplia evidencia sobre el impacto que la publicidad de este tipo de alimentos tiene en las preferencias, actitudes y elecciones alimentarias de niños, niñas y adolescentes, contribuyendo a dietas poco saludables y a la obesidad y el sobrepeso en la infancia”.
La directora ejecutiva de la AESAN ha explicado que “numerosos estudios han puesto de manifiesto que la exposición a publicidad de alimentos en los niños incrementa la ingesta calórica y promueve la elección de los alimentos publicitados y así como que existe una mayor exposición a la publicidad de alimentos y bebidas no saludables en los niños y niñas pertenecientes a un nivel socioeconómico bajo. Por tanto, la restricción de la publicidad de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar, grasas y sal puede tener también un efecto relevante sobre las desigualdades en salud”.
Según ha defendido Ana López-Santacruz, “es evidente que los enfoques autorregulatorios no han sido suficientes, por lo que son necesarias normas obligatorias, basadas en perfiles nutricionales, para regular este tipo de publicidad y garantizar el derecho a una alimentación adecuada y a la salud de la infancia y juventud”.
Entornos seguros para la infancia
En esta línea, el ministro ha señalado que la salud de las niñas y niños ha sido un tema prioritario para el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, como demuestra la aprobación del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables, que ha permitido garantizar cinco comidas saludables a la semana en los centros escolares y eliminar las bebidas energéticas y azucaradas en estos centros. Además, ha subrayado que el Ministerio lleva tiempo buscando la fórmula para regular la publicidad de alimentos insanos dirigida a menores, como ya hacen otros países de nuestro entorno como Portugal, Noruega, Reino Unido, Irlanda o Suecia. “Se trata de crear entornos seguros para la infancia en nuestro país”, ha asegurado Bustinduy.
De esta manera, se busca atajar un problema preocupante como es la obesidad infantil, que, además, incide de una manera más pronunciada sobre los niños y niñas nacidos en familias con bajos ingresos, que son quienes muestran mayores tasas de exceso de peso y peores hábitos alimentarios. “Es un problema estructural que debe ser atajado por las instituciones, que tienen el mandato de garantizar la igualdad para todos los niños y niñas independientemente de la familia o el código postal en el que nazcan”, apunta Bustinduy.