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Desperdicio alimentario

 

Desperdicio alimentario

Existen diferentes definiciones, pero de una manera sencilla, se puede definir el desperdicio alimentario como la parte destinada a ser ingerida por el ser humano y que termina desechada como residuo.

El desperdicio alimentario se ha convertido en una preocupación a nivel mundial, y éste es generado en distintas etapas a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta el consumo. Por lo tanto, abordar el problema requiere actuar en todas esas etapas, tanto en la prevención como en la reutilización de los que se generen de forma inevitable.

A nivel mundial, se desperdician o pierden alrededor de un tercio de los alimentos que se producen. Las tasas más altas de desperdicio se sitúan en el 40–50% para tubérculos, frutas y hortalizas; 35% para pescado; 30% para cereales, y 20% para semillas oleaginosas, carne y productos lácteos.

Como medidas de prevención del desperdicio alimentario, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) está trabajando junto con los gobiernos, las organizaciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil para crear conciencia sobre los problemas que genera e implementar acciones para abordarlos. Por otro lado, se están desarrollando políticas encaminadas a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Para más información sobre la actividad de la FAO en la prevención del desperdicio de alimentos, se puede consultar el siguiente enlace:

https://www.fao.org/platform-food-loss-waste/food-waste/food-waste-measurement/es/

En la UE, el proyecto FUSIONS (Food Use for Social Innovation by Optimising waste prevention Strategies), llevado a cabo desde 2012 hasta 2016, reveló que el 70 % del desperdicio de alimentos surge en los sectores doméstico, de servicios de restauración y minoristas, mientras que los sectores de producción y procesamiento de alimentos contribuyen con el 30 % restante.

Existen distintas iniciativas, grupos de trabajo y recomendaciones para prevenir el desperdicio alimentario en diferentes etapas de la cadena alimentaria: producción primaria, producción de alimentos en establecimientos alimentarios, comercio minorista, servicios de restauración y hotelero y, finalmente, a nivel de consumo doméstico.

La UE y los Estados miembros, se comprometieron a cumplir la Meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptada en septiembre de 2015, que tiene como objetivo reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo en el año 2030, así como reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministros. Con el fin de cumplir con la mencionada meta de los ODS y maximizar la contribución de todos los actores, la Comisión europea creó en 2016 una plataforma que involucra a múltiples partes interesadas, dedicada a la prevención de la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Para más información sobre la Plataforma Europea de desperdicio alimentario y asuntos relacionados, se pueden consultar los siguientes enlaces:

A nivel nacional, se ha publicado la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario con el objetivo de prevenir y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos por parte de todos los agentes de la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta los hogares. Para ello, la norma establece una jerarquía de prioridades en la gestión de los alimentos que no hayan podido evitarse como desperdicio, impulsa una utilización más eficiente de los recursos y promueve la economía circular. Asimismo, fomenta la donación y redistribución de alimentos, garantizando en todo caso la seguridad alimentaria y la trazabilidad. La ley también persigue mejorar el conocimiento sobre las causas y consecuencias del desperdicio, avanzar en su medición rigurosa y comparable, promover la rendición de cuentas de los agentes implicados y contribuir a la consecución de los objetivos de la Agenda 2030. Finalmente, incorpora medidas de sensibilización, formación e información dirigidas a operadores, consumidores y ciudadanía en general, con el fin de favorecer una gestión adecuada de los alimentos y sus residuos.

Para más información sobre desperdicio alimentario, puede consultar la web del MAPA:

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